Hay algunas personas que llegan a cometer el error de utilizar estas dos como sinónimos, aunque sus significados en realidad son completamente distintos. Con el término ‘genético’ nos referimos a las condiciones hereditarias que son transferidas por el padre y la madre a sus hijos; los genes están compuestos por celulas conocidas como cromosomas, a su vez integradas por moléculas de ADN que contienen codificadas estas característica.

 En cambio, la palabras ‘congénito’ viene del latín cumgenitus, de cum, con, y genitus, engendrado, que significa ‘nacido con’; esto se refiere a las características con las que nace un individuo pero que no dependen de la herencia genética, sino del entorno al que fue expuesto durante su estancia en el vientre materno. Las enfermedades congénitas, a diferencia de las genéticas, pueden adquirirse por exposición de la madre a ciertas medicinas, sustancias tóxicas o cancerígenas; agentes teratogénicos, como radiación, alcohol, u enfermedades como la rubéola o el VIH. Un ejemplo de enfermedad genética es el Síndrome de Down