No entiendo mucho de economía, lo poco que se, se lo debo a gente que explica tan bien las cosas, que hasta una "ama de casa" como yo he podido comprenderlas. Aún así, la prensa, los diarios y hasta las conversaciones del “círculo tabernario” giran últimamente, casi siempre, en torno a temas como las hipotecas “subprime”, el hundimiento del Banco Lehman Brothers, el mega-intervencionismo estatal de la Administración Bush, lo comparativamente mejor protegidos que estamos aquí por lo prudentes que son los responsables del Banco de España, etc.

Lo cierto es que yo veo que en Estados Unidos – donde toda esta pesadilla comenzó -los tipos de interés siguen al 2%, mientas que los sufridos europeos nos las vemos por aquí con tipos del 4.6, que para hipotecas se convierte en un 5 y pico. Bueno, eso suponiendo que alguien consiga que le concedan un crédito, porque los bancos no andan muy boyantes de liquidez a pesar de las últimas inyecciones del BCE.

Los que saben de esto dicen que en EE.UU. prefieren incentivar el consumo conservando tipos bajos (es decir, crecer aunque sea a costa de que la inflación se dispare), mientras que aquí sin embargo, el señor Trichet (máximo responsable del BCE) prefiere mantener los tipos altos, porque está pelín obsesionado con controlar la inflación.

Pero por qué? me pregunto yo…. Por qué ante un problema común actúan de forma tan diferente la Reserva Federal y el Banco Central Europeo? Por qué parece asustar mucho más la inflación en Europa que en Estados Unidos? Bueno… pues como casi siempre, la respuesta está en los libros de historia.

Al otro lado del charco, el recuerdo que más les angustia es el de la gran depresión de 1929, mientras que los europeos no quieren ni oír hablar de episodios como el de la hiperinflación alemana posterior a la primera guerra mundial.


No había vuelto a oír hablar de este histórico acontecimiento desde mis clases de historia en el instituto, pero ayer hablaron del tema en una programa de televisión, y esto me hizo interesarme de nuevo en aquella pesadilla. Tras ver el programa, he ído saltando de web en web y en ellas he leído como las prensas alemanas no daban abasto imprimiendo billetes que al día siguiente no tendrían ningún valor, salvo tal vez el de ladrillos de construcción en los juegos infantiles... He leído que la gente corría a sacar todo el dinero en cuanto cobraba (para lo cual necesitaban hasta carretillas) y lo gastaban en seguida en alimentos, antes de que pasasen a servir únicamente como papel higiénico (en Weimar uno podía literalmente limpiarse el culo con billetes de decenas o cientos de millones de marcos). He leído que cuando el papel también escaseó, usaron los billetes anteriores y reimprimieron directamente sobre ellos otros con mayor valor.

He leído también historias de médicos que cobraban sus consultas en huevos o fideos. Historias de señoras que quemaban miles de marcos en la cocina de carbón, pues la pila de billetes arrojada al fuego no bastaban para comprar un par de troncos de leña . Historias de familias que vendían su casa solo para poder pagar un billete de barco al extranjero, o para garantizarse el alimento de un mes.


Hoy en día, muchos de los argentinos o estadounidenses con apellido alemán son descendientes de los emigrantes germanos de entreguerras que lograron huir de su país como pudieron. Aquella surrealista situación y el desencanto en la población que producía – recordemos que una de las causas principales de aquella sangría fueron las desmedidas compensaciones económicas que impusieron los vencedores de la Primera Guerra Mundial - fue el germen perfecto para el triunfo posterior del nacionalsocialismo, cuyas atrocidades no hace falta mencionar.

En fin, que tras leer que en 1923 la inflación subió en Alemania un 1.000.000.000.000%, de pronto nuestra inflación actual (en torno al 5% anual) me parece menos preocupante. Eso si, todo este repaso histórico me ha servido también para que los miedos de Trichet me parezcan más coherentes.

No se lo que opinais vosotros, pero me encantaría saberlo....